El Museo de Bellas Artes de La Boca de Artistas
Argentinos "Benito Quinquela Martín" ubicado en el corazón de La Boca
es una de las Instituciones que el artista boquense donó al barrio con la
intención de crear un polo de desarrollo cultural, educativo y sanitario.
Comprometido con los procesos educativos, el Museo, promueve una concepción del
arte como factor decisivo en los procesos cotidianos de construcción de
identidad.
Este museo no está dedicado
exclusivamente a la preservación de la memoria de este pintor ni de su obra. Este lugar es
mucho más. Su misión es la preservación y continuación de aquella obra de
Quinquela que iba más allá de la pintura: la de la educación, el amor al
prójimo y la ayuda a su barrio.
El edificio se terminó de
construir en 1938 y consta de tres pisos. De acuerdo a las condiciones que
había establecido Quinquela al momento de la donación, en la planta baja se
fundó una escuela pública cuyas aulas él mismo decoró con grandes murales. En
los pisos de arriba estaría el arte.
Originalmente,
en el segundo piso se distribuyeron las salas del museo. Quinquela quería un
espacio para exhibir el arte figurativo argentino de los siglos XIX y XX. Él
mismo comenzó la colección, que fue creciendo.
De estas
cuatro salas, una se utiliza para exposiciones temporarias y en otra se
encuentra alojada una colección de mascarones de proa (esas figuras a veces
humanas, a veces alegóricas, a veces mitológicas que adornaban y protegían las
proas de los barcos) en su mayoría pertenecientes a barcos mercantiles del
siglo XIX. En las otras dos encontramos un despliegue de diversos y muy
interesantes pintores argentinos.
En las
terrazas se encuentra una de las colecciones más importantes de esculturas de
artistas argentinos.
Pero el tercer piso es el más
conmovedor y posiblemente el más atractivo del museo. Aquí mismo vivió y pintó
Benito Quinquela Martín. Desde su muerte en 1977, este espacio se utiliza para
la exhibición de algunas de sus obras y la conservación de su memoria.
En el
piso hay tres series de cuadros distribuidas en tres salas: El puerto y el
trabajo, Cementerio de barcos, El fuego. Encontramos aquí también mobiliario
que usó el propio Quinquela, distintos artefactos, espátulas, recuerdos,
láminas con fotografías.
Una de
las cosas que más nos emocionó fue mirar por aquellas ventanas por las que el
propio Quinquela miraba sobre su querido puerto.




